Soy Mel, y me autodefino como una buscadora por naturaleza.
Soy mamá, instructora de Hatha yoga, arquitecta y viajera.
Soy una persona que se cuestiona mucho, por eso siempre estoy en proceso de evolución y cambio. Todo lo que hago y comparto es porque creo en eso y lo pasé por mi propia experiencia.
La maternidad me trajo lo más lindo de mi mundo, que es mi hija, pero también me llevó a atravesar una gran crisis de identidad, una desconexión con mi Ser que hacía mucho tiempo no sentía. Me desarmó en mil pedazos y me llevó un tiempo darme cuenta de que necesitaba volver a encontrar mis partes.
Es en esos momentos en que agradezco que el yoga sea parte de mi vida hace ya más de 10 años, porque me ayuda a volver a mí, a conectar con mi verdadero Ser y encontrar las respuestas desde adentro.
Por eso, siento el compromiso y el honor enorme de compartirme a través de esta práctica, para acompañarte a rearmar tus partes.
Gracias por leerme.
Este refugio fue creado desde mi propia experiencia, combinando herramientas que me ayudaron muchísimo en momentos en donde sabía que necesitaba cambiar algo, pero no sabía qué ni cómo.
Atmalaya, nació también pensando en los tiempos reales que tenemos las mujeres, esos momentos sueltos entre una cosa y otra, en medio del día a día; un oasis para volver a la calma. Ojalá yo hubiera tenido algo así cuando más lo necesitaba, en esos ratos mientras mi hija dormía o jugaba cerca mío: una plataforma con variedad de prácticas, disponible en cualquier momento y desde cualquier lugar, ya sea en casa o de viaje.
Comprometerte con vos misma te va a devolver la confianza, te va a ayudar a volver a tu centro, a tu Verdad. Te va a conectar con la escucha interna para que puedas encarar tus decisiones desde la paz y la calma, y no desde la ansiedad e inseguridades.
Creeme cuando te digo que practicar yoga no sólo mejora tu cuerpo físico, sino que transforma tu vida desde adentro, a través del bienestar y el autoconocimiento.
Este va a ser tu espacio seguro para que puedas SER. Yo te acompaño.